Sunday, September 24, 2017
¿¡En Serio!?

Consumo de productos locales en Puerto Rico: ¿realidad o apariencia?

Abram Fuentes 22/08/2016 Opinión
Producto local

“Boricua, a mí no me vengas con la hipocresía de “hay que comprar local” … Si le pides que te bajen el precio, tú no apoyas lo de aquí na.”

Hace unas semanas atrás Karla Figueroa redactó un artículo en ElCalce.com en donde explica como el apoyo a los negocios locales es básicamente, una falsa realidad creada por algunas personas que promueven el consumo local. Aunque no difiero de esta postura, si encuentro que existen varias razones por las cuales estas personas no compran productos locales. Entre estas se pueden mencionar: la capacidad adquisitiva de los consumidores, las diferencias generacionales entre los estilos de compra, las diferencias regionales en cuanto al apoyo de los negocios, entre muchos otros factores macroeconómicos que afectan a cualquier residente de Puerto Rico. Por otro lado, encuentro que es importante discutir como la experiencia del consumo crea una fidelidad del cliente con el producto o servicio. Esto va a variar dependiendo del tipo de negocio, la industria, los costos de manufactura (como bien menciona Karla), la calidad o cantidad de venta, entre otras especificidades que son el pan de cada día de los que estudian mercadotecnia.

Para conocer un poco acerca de las costumbres de consumo según los hábitos generacionales, debemos adentrarnos un poco en los estudios realizados recientemente. De acuerdo a Nielsen, la compra de productos de consumo masivo (FMCG, por sus siglas en inglés) o aquellos productos que se venden rápidamente a bajo costo (leche, vegetales, frutas, cervezas, refrescos, aspirinas) se ha mantenido más estable que la población en Puerto Rico. Aunque la población en Puerto Rico ha ido disminuyendo por distintas razones, el consumo de los FMCG ha ido aumentando. El 40% de nuestra población está sobre los 40 años de edad y se espera que este porciento aumente a un 62% en el año 2050. De la misma forma, el sector femenino representa un 53% de la población, de la cual un 44% es parte de la fuerza laboral. También, un 53% de nuestra población está compuesto por la generación “Baby Boomers” (aquellos mayores de 50 años), los cuales a su vez tienen mayor poder adquisitivo y son responsables del casi 60% del gasto total de la Isla en productos de consumo masivo (FMCG).

Dejando las cifras a un lado, podemos intuir que la mayoría poblacional en Puerto Rico (o la generación “Baby Boomer”) tiene la capacidad económica y adquisitiva para comprar localmente. Lo que nos lleva a la siguiente pregunta: ¿Por qué los “Baby Boomers” consumen casi un 60% de los productos de consumo masivo, pero no necesariamente consumen productos de negocios locales?

Aunque no tengo una respuesta específica a esta pregunta, si puedo compartir más información relacionada al consumo llevado a cabo por las distintas generaciones. Un artículo de El Nuevo Día  amplia en la investigación de Nielsen (2015) mencionando que los “Baby Boomers” tienden a gastar más dinero del que tienen disponible, mientras que los “Millenials” (generación Y) gastan menos aunque acuden más veces a las tiendas. Por otro lado, los pertenecientes a la generación X gastan un 10% más que los “Millenials”, pero visitan con menos frecuencia las tiendas.

La falta de consumo por parte de los “Millenials” se debe en gran medida a las políticas de austeridad (severidad en las decisiones de gasto del dinero del pueblo) y a la contención del gasto y el efecto negativo que estamos teniendo los jóvenes en esta crisis mundial. Nuestra realidad socioeconómica, al igual que en muchos otros países, se está viendo marcada por la forma en que los “Millenials” y otras generaciones consumen, influyendo mucho más en las decisiones de compra. Como respuesta a esto, las economías colaborativas (como Uber y Airbnb) van en aumento proveyendo un espacio de trabajo para nuevos comerciantes y bajos costos para los consumidores que utilizan sus servicios.

La falta de apoyo a la compra de productos locales no necesariamente se debe a que los jóvenes no apoyen lo de aquí. Sino que existen muchas razones particulares y realistas, como la falta de dinero para consumir productos y/o servicios de alto valor en el mercado. Es importante reconocer la calidad del servicio al cliente y la innovación como otros factores claves en el desarrollo de relaciones fieles que fomenten el consumo local. Al promover la colaboración entre jóvenes y el buen trato a los consumidores, se pueden realizar trabajos de mayor envergadura y a su vez adquirir un mayor flujo de efectivo. Esto, a largo plazo permite que los mismos comerciantes puedan fomentar el consumo de productos o servicios locales, aunque tengan un mayor precio.

Parece lógico, ¿no? Pero esto puede ser una tarea mucho más difícil para los negocios locales, especialmente para los que se encuentran en el área metropolitana. Esto se debe al alto flujo de competencia y de publicidad de las mega tiendas y de los otros negocios internacionales que a su vez buscan aumentar sus ventas.  Por otro lado, el área oeste de Puerto Rico ofrece una experiencia diferente en cuanto al servicio de alimentos se refiere. Recientemente, estuve comiendo en un lugar llamado West 101. Aunque su nombre aparenta llevar la tradición tejana norteamericana, les prometo que más puertorriqueño no podía ser. El servicio me sorprendió grandemente, no solo por el excelente trato que me proveyeron los meseros, sino que también por las preguntas que me realizaban para conocer mi experiencia gastronómica. No soy un experto degustando alimentos, pero cuando existe un buen trato estoy dispuesto a pagar más por un buen trago y dejar una mejor propina. Pero ni el buen servicio ni las costillas a la barbacoa fueron los detalles que me dejaron recordando este lugar ubicado en la carretera 101 de camino a la Parguera. Lo más sorprendente de este local fue el apoyo que tiene de sus amistades y de las personas que viven en las comunidades cercanas al restaurante. Mientras mi esposa y yo terminábamos de comer, notaba como la barra se llenaba de personas (un miércoles en la semana) Que se reunían para compartir y consumir en el lugar.

Esto me llevo a reflexionar las siguientes preguntas: ¿Qué pasaría si todos los negocios locales gozaran del apoyo y de la ayuda de las amistades y de sus familias? O, por otro lado, ¿Cómo cambiaría el concepto de un negocio local si se involucra en las comunidades ofreciendo productos o servicios que realmente son necesarios?

Solamente la imaginación de usted podrá ubicar una idea lo suficientemente buena como para emprender un negocio que sirva de respuesta a estas preguntas. Pero hay que ser responsable y apoyar el resto de los negocios locales existentes. Al final del día, compramos lo que se nos haga más fácil comprar. Pero, cuando somos empresarios y buscamos un lugar en un mercado altamente competitivo, entonces es que podemos comprender lo que realmente significa que: “hay que comprar local”.

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About The Author

Abram Fuentes es profesor y provee servicios de consultoría a pequeños y medianos negocios. Pueden leer más en su blog http://lamuertedelbuho.blogspot.com/